sábado, 3 de diciembre de 2022

Luz…



 “Iniciamos de nuevo un tiempo anterior a la navidad. Algo, alguien va a venir, va a llegar; en estas semanas: Va a llegarnos la luz. Nuestro corazón se dispone a esperar. 

Estamos necesitados y necesitadas de luz… Soñemos y forjemos un mundo en el que:
La vida humana recobre su valor y su sentido
El amor, el respeto y la solidaridad encuentren su camino
Cesen las violencias y el odio
Cesen las guerras y las agresiones
Las mujeres, los niños y los más vulnerables tengan plenitud de derechos y reciban protección permanente
No haya violaciones ni atropellos de género
Hallemos el sendero para reconciliarnos
Haya justicia y paz
Haya amor, acogida y respeto a toda diferencia
Haya salud humana para todos y todas
Un mundo en que la tierra y el hombre cohabiten en armonía, sin destrucciones ni atropellos mutuos.


La Navidad nos puede traer esto y mucho más, porque nos trae la luz y la fuerza de vida. Jesús, nacido en nuestros corazonesnos hace portadores de amor, de vida, de justicia, de paz. Vivamos este tiempo, preñados y preñadas de esperanza. Un adviento vivido de cara hacia esa LUZ que nos llega, se convertirá siempre en una Navidad cargada de sentido espiritual.”


Carmiña Navia

martes, 29 de noviembre de 2022

Humanismo cristiano…

 


“La salvación del hombre no significa que deba despojarse de todo cuanto es humano, que deba descartar su razón, su amor a la belleza, su deseo de amistad, su necesidad de afecto humano, su confianza en la protección, el orden y la justicia en la sociedad, su necesidad de trabajar, comer y dormir.

Un cristianismo que menosprecie estas necesidades fundamentales del ser humano no es realmente digno de tal nombre.


No existe auténtica santidad sin esta dimensión de preocupación humana y social. No basta con entregar donativos deducibles de los impuestos a distintas "entidades caritativas". Estamos obligados a tomar parte activa en la solución de problemas urgentes que afectan globalmente a nuestra sociedad y a nuestro mundo.”


Thomas Merton

viernes, 25 de noviembre de 2022

El origen de la institución…

 


“Es obvio que la Iglesia no fue fundada por Jesús, en el sentido de que no se basa en decretos explícitos, fundacionales y suyos, con los que habría previsto una nueva institución religiosa (ni mucho menos sus formas organizativas).

La Iglesia surge en la Historia a través de un proceso evolutivo. Quizá para el historiador (y desde luego para el teólogo) el problema no es si Jesús fundó la Iglesia, sino si la Iglesia está fundada en Jesús y en los valores que él promovió. 


La valoración de los orígenes suele ser discutible, dispar y hasta opuesta. Al principio existía una gran pluralidad de grupos que reivindicaban la memoria de Jesús y que se extendieron con rapidez; sus contornos ideológicos eran imprecisos, poco institucionalizados, y a veces estaban en conflicto entre sí y dibujaban una situación muy compleja. Poco a poco hubo una línea que fue preponderando y se fue imponiendo hasta convertirse en la ortodoxia.


Se descubre la contingencia, la complejidad y la conflictividad que está en el origen de toda la institución. No trato de negar que una institución, en nuestro caso la Iglesia, pueda darse una normatividad; lo que afirmo es la historicidad de la institución tanto en sus elementos conceptuales como en sus elementos organizativos. Por consiguiente, habrá que afrontar a esa institución con flexibilidad, y habrá que tener una disposición para adaptarla a las nuevas situaciones y a las nuevas culturas que vayan surgiendo en el curso de la Historia.”


Rafael Aguirre Monasterio

domingo, 20 de noviembre de 2022

Dentro del corazón de nuestra vida…



 “Una de las primeras cosas esenciales de la soledad interior de la que hablo es que consiste en la realización de una fe en la que el ser humano se hace responsable de su vida interior.

Se enfrenta a todo su misterio, en presencia del Dios invisible. Y toma sobre sí la tarea solitaria, incomunicable y apenas comprensible de seguir su camino a través de la oscuridad de su propio misterio hasta descubrir que ese misterio y el misterio de Dios emergen de una misma realidad, que es la realidad única... 


Las palabras de Dios... tienen el poder de señalar el camino en la oscuridad. Tienen también el poder de iluminar esa oscuridad. Pero lo hacen perdiendo su forma de palabras y convirtiéndose, no en pensamientos, no en cosas, sino en el indecible latido de un corazón dentro del corazón de nuestra vida.”


Thomas Merton

jueves, 17 de noviembre de 2022

La espiritualidad…



 “En  su  sentido  originario espíritu, de  donde  viene  la  palabra espiritualidad, es  la cualidad  de todo ser  que  respira. Por lo tanto es todo ser que vive, como el ser humano, el animal  y la planta. Pero no sólo eso, la Tierra entera y todo el universo son experimentados como portadores de espíritu, porque de ellos viene la vida, proporcionan todos los elementos para la vida y mantienen el movimiento creador y organizador. 

Espiritualidad es la actitud que pone la vida en el centro, que defiende y promueve la vida contra todos los mecanismos de disminución, estancamiento   muerte. En este sentido lo opuesto al espíritu  no es el cuerpo,  sino la muerte,  tomada  en  su  sentido  amplio  de muerte  biológica,  social   existencial  (fracaso, humillación, opresión).


Alimentar la espiritualidad significa estar abierto a todo lo que es portador de vida, cultivar el espacio de experiencia interior a partir del cual todas las cosas se ligan y se re-ligan, superar los compartimentos estancos, captar la totalidad y experimentar las realidades como valores, evocaciones y símbolos de una dimensión más profunda.


El hombre/mujer espiritual es aquel que siempre percibe el otro lado de la realidad, capaz de captar la profundidad que se revela y vela en todas las cosas, y que consigue entrever la relación de todo con la Última Realidad.


La espiritualidad nace de  la  gratuidad del mundo,  de  la relación inclusiva, de la conmoción profunda, del movimiento de comunión que todas las cosas mantienen entre sí, de la percepción del gran organismo cósmico empapado de huellas y señales de una Realidad más alta y más última.”


Leonardo Boff 

domingo, 13 de noviembre de 2022

Ser plenamente…



 “Creo que vivir es darse y que darse es la mejor forma de recibirse y de ser. Que morir es vaciarse o darse del todo y que vaciarse y darse del todo es el paso para ser plenamente.

Que aprendemos a vivir aprendiendo a morir un poco cada día como mejor podamos, y que aprendemos a morir aprendiendo a vivir cada día lo mejor que podamos, en bondad desprendida y feliz. Que ahí se realiza en nosotros el Misterio de la Vida o de Dios, que es Pascua, incesante Pasar, inagotable Darse y Recibirse y eterno Renacer.


Que no hay otro fin del mundo que la codicia y la opresión universal. Que no hay otro criterio de juicio que el amor de cada día. Que no hay otra condenación ni infierno que el que nos procuramos en esta vida a nosotros mismos y a los demás cuando nos encerramos en nuestro y nos hacemos la guerra.


Que no hay otro cielo que la bienaventuranza compartida en la comunión de los vivientes, la Vida Buena común, y que ése es el cielo posible de esta nuestra Tierra común, el cielo al que aspiramos y del que somos responsables.”


José Arregi

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Lo que puede el amor…

 


“Lo que puede el sentimiento 

no lo ha podido el saber,

ni el más claro proceder

ni el más ancho pensamiento,

todo lo cambia el momento

cual mago condescendiente,

nos aleja dulcemente

de rencores y violencias,

solo el amor con su ciencia

nos vuelve tan inocentes.


El amor es torbellino

de pureza original,

hasta el feroz animal

susurra su dulce trino,

detiene a los peregrinos,

libera a los prisioneros,

el amor con sus esmeros

al viejo lo vuelve niño

y al malo sólo el cariño

lo vuelve puro y sincero.”


Violeta Parra

domingo, 6 de noviembre de 2022

Somos atemporales…


 “Lo atemporal desconoce nacer y morir. El ocaso es transición a otra forma de existencia. Ocaso supone supervivencia  de una forma  diferente (no en el sentido de la supervivencia del yo) sino en el sentido  de la continuidad de nuestra identidad verdadera.


Nuestro verdadero problema no radica en el morir, sino en nuestro  apego a una forma determinada, a la que estamos teniendo ahora  mismo. Tal como soy, soy la manifestación de la Realidad originaria  Dios. Por ello no me preocupa el tema del renacimiento. Únicamente  Dios renacerá.


 No se trata de la extinción de la muerte con el fin de vivir eternamente, sino de trascender nacimiento y muerte. Nos consideramos mortales porque vamos a perder la figura exterior. Pero lo que somos realmente no conoce ni nacimiento ni muerte.”


Willigis Jäger

miércoles, 2 de noviembre de 2022

La victoria del amor…

 


“Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros, tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plena y totalmente, te aceptamos a ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, porque nuestro ser es tu ser, nuestro espíritu está enraizado en tu espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo y te hace ser testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor ha vencido. El amor es victorioso. Amén.”


Thomas Merton

sábado, 29 de octubre de 2022

Paz y satisfacción…

 


“Soy la absoluta pobreza de Dios. Soy su vacío, pequeñez, nada, fracaso. Una vez entendido esto, mi vida en su libertad, el autovaciamiento de Dios en mí, es la plenitud de la gracia. Un amor a Dios que no conoce ninguna razón, porque Él es la plenitud de la gracia. Un amor a Dios que no conoce ninguna razón, porque Él es Dios, un amor sin medida, un amor a Dios como persona. Amar a todos y no odiar a nadie: tal es el fruto y la manifestación del amor de Dios. Paz y satisfacción.”


Thomas Merton

miércoles, 26 de octubre de 2022

La luz es nuestra verdadera identidad…



 “La religión nos debería transmitir quiénes somos y cuál es el sentido de nuestra existencia. No debería infundirnos el miedo de un Dios vengativo que nos juzgará al final. Es grave que aún pulule esa imagen primitiva de Dios que causa miedo a la gente.

Pertenecemos a la familia Dios. “Dios” es nuestro apellido. Si nos preguntan: “¿De dónde procedéis?” podemos contestar “Venimos de la luz”.  Y la luz mira a través de nuestros ojos, a menudo oscurecida y desfigurada, pero luz divina.


Allí retornaremos. Deseo y espero que el camino por el que vamos, nos transforme de tal manera que podamos atravesar libres de miedo el umbral que nos separa de la siguiente existencia. Es solamente un umbral. Hemos hablado demasiado de la muerte y del juicio. Y no hemos hablado lo suficiente de la vida eterna, aunque la Escritura rebosa de ella.


Esta luz es nuestra verdadera identidad. Nuestra identidad es la vida de Dios que en el Evangelio se denomina luz. Si fuéramos capaces de reconocer nuestra identidad auténtica, no tendríamos miedo.”


Willigis Jäger 

domingo, 23 de octubre de 2022

La libertad de Jesús…



 “Toda norma trata de poner cauce al comportamiento humano para hacer viable la vida en comunidad. En principio, la ley nace de la atención a las diversas situaciones para velar por el bien común, pero con frecuencia acaba favoreciendo a los que la custodian. Entonces, ciega y muda, se convierte en una usurpación.

La autoridad que el pueblo reconocía en Jesús procedía de la referencia incesante a las personas en nombre de un Dios que quería que cada uno creciera desde la profundidad de sí mismo con y hacia los demás. Su libertad ante la Ley acabará costándole la vida. El orden establecido no pudo soportar la desautorización que suponía para ellos este escuchar a cada uno.


La tentación de toda institución es ponerse a la defensiva y absolutizar su posición frente a los que cuestionan el orden establecido. Entonces entran en pugna poder y libertad.


Jesús se opuso al poder en nombre de la defensa del núcleo irreducible de cada persona, particularmente de los que quedaban excluidos por unos principios implacables que se atribuían a Dios pero que provenían de otros intereses mezquinos.”


Javier Melloni

martes, 18 de octubre de 2022

Dios juez, una imagen mítica…

 


“Pocas imágenes han pervertido tanto la conciencia religiosa como esta de “Dios Juez” que, tal como se enseñaba habitualmente en la predicación y en la catequesis, te estaba vigilando constantemente (“mira que te mira Dios…”), no se le escapaba nada y anotaba todo para darte el castigo merecido. Tal imagen corresponde a un nivel mítico de consciencia, caracterizado (por lo que se refiere a esta cuestión) por la heteronomía, el mérito y la recompensa.

Tal imagen contaminó la conciencia religiosa inoculando en generaciones cristianas sentimientos angustiantes de miedo y de culpa. Como ha quedado dicho, se trata de una imagen mítica, pero extremadamente fácil de grabar en la conciencia y sumamente “eficaz” para sostener la institución religiosa, que poseía el poder de definir el comportamiento moral.


Resultaba fácil de inocular porque se asentaba en la experiencia vivida con las figuras parentales (percibidas como “jueces” que premian o castigan): se trata, sin duda, de un esquema infantil, seguramente ya olvidado, pero no por ello menos activo en la vida adulta. Es sabido que los esquemas o patrones vividos en la infancia quedan grabados a fuego en el cerebro, por lo que tienden a perpetuarse, condicionando nuestro modo de ver y de vivir, hasta que no se “ajustan cuentas” con ellos.


Y se convertía en un eficaz instrumento de sumisión porque la persona que se siente culpable (piénsese en el fenómeno frecuente de los “escrúpulos” en el ámbito religioso) está dispuesta a someterse con tal de liberarse de aquel sentimiento agobiante.


La espiritualidad acaba con la imagen de un “dios juez” y con todo sentimiento de culpa. Se comprende que “Dios” no es un Ente que dirige nuestra vida desde fuera y marca nuestro comportamiento en base a premios y castigos, sino la Realidad última que nos constituye. Por decirlo brevemente, “Dios” no es un Ser, sino un estado de ser. A su vez, esta comprensión muestra el engaño y la perversión de la culpabilidad; lo que emerge, en su lugar, es responsabilidad.”


Enrique Martínez Lozano