miércoles, 26 de julio de 2023

Lenguaje sobre el misterio de Dios….



 “El lenguaje patriarcal exclusivo y literal sobre Dios es al propio tiempo opresor e idolátrico. Funciona para justificar las estructuras sociales de dominio/subordinación y un generalizado punto de vista androcéntrico enemigo de la genuina e igual dignidad humana de las mujeres, al tiempo que limita el misterio de Dios.

El despertar de las mujeres a su propia dignidad humana puede ser interpretado al mismo tiempo como una nueva experiencia De Dios, de modo que lo está teniendo lugar es un nuevo acontecimiento en la historia religiosa de la humanidad. 


Más aún, esta conversión trae consigo un juicio concomitante sobre el valor moral positivo de la corporeidad femenina, el gusto por las relaciones y otras características que marcan de manera específica las vidas históricas de las mujeres, de tal modo que se van dibujando nuevos perfiles del lenguaje más adecuado al misterio de Dios.”


Elizabeth Johnson 

sábado, 22 de julio de 2023

Ignorancia, miedo y obsesión…



“Una Iglesia formada por célibes no sabe cuestionar la sexualidad. Hay ignorancia, miedo y obsesión. La sexualidad es una de las energías de la vida, es de donde viene la vida, pero tiene tanta fuerza que no sabemos qué hacer. 

Al temerla, la reprimimos, y al reprimirnos a nosotros mismos se convierte en una obsesión.”


Javier Melloni

martes, 18 de julio de 2023

Cuando la religión amenaza…



 “Indudablemente, el surgir de las grandes religiones (no hace más de siete mil años) constituyó un momento importante en la evolución de nuestra especie: se desarrollaron ahí capacidades simbólicas, organizativas, relacionales, en definitiva, se creció en el proceso de humanización.

De la misma manera, resulta igualmente innegable la capacidad de la religión para movilizar a las personas y despertar lo mejor de ellas mismas, en forma de solidaridad, compasión, servicio, amor… Esto se produce cuando religión y humanización caminan en paralelo.


Sin embargo, a lo largo de la historia, la religión no solo no ha estado libre de perversiones, sino que ha generado sufrimiento tan intenso como inútil. Eso se ha producido siempre que, en un contexto social determinado, la religión se hizo fuerte, adquiriendo un lugar de dominio y detentando un poder más o menos absoluto.


En tales situaciones, la religión ha implementado mecanismos poderosos que han tenido como objeto controlar las conciencias para forzar que la población se sometiera a su propio proyecto. Aquí han ocupado un lugar preponderante las amenazas, los castigos y el sentimiento de culpa (tan omnipresente como nocivo), sostenido todo ello por un “corpus” doctrinal, que se presentaba como incuestionable.


En las épocas de mayor poder religioso, ese cuerpo doctrinal adoptó la forma de absolutismo, tanto cognitivo como moral. La institución, que se consideraba a sí misma como poseedora de la verdad absoluta, se erigía igualmente como juez inapelable y, llegado el caso, como implacable verdugo.


La religión podía, por ejemplo, etiquetar a personas y comportamientos como “trigo” o “cizaña” -por utilizar la imagen de la parábola de Jesús- pero, en lugar de reconocer que ambas realidades se dan siempre de forma inseparable -tal como había sugerido el propio Jesús en la citada parábola-, promovían la condena e incluso la extirpación de todo aquello que, según su particular criterio, se consideraba “cizaña”.


No es extraño que asistamos ahora a todo un proceso de desafección religiosa y rechazo de la religión institucional. Desafección y rechazo provocados, no solo por actitudes y comportamientos autoritarios, sino por creencias míticas que resultan inasumibles para la conciencia moderna.


Tampoco es casual que la perversión que he mencionado se produjera siempre en situaciones de poder cuasi omnímodo, porque éste, que únicamente busca perpetuarse e imponerse, no se lleva nunca bien con la verdad.”


Enrique Martínez Lozano

sábado, 15 de julio de 2023

El deterioro de la credibilidad de la iglesia…

 


“Creo que hay especialmente cuatro aspectos que han deteriorado enormemente la credibilidad de la iglesia:

Su tendencia a adoctrinar más que a escuchar y su resistencia a entrar en dinámica de dialogo hondo ante la complejidad de lo humano.


La cuestión de la pederastia y la violencia sexual al interior de ella misma, el secretismo como se han gestionado y su insensibilidad ante las víctimas.


La discriminación de las mujeres en el acceso a los ministerios y los lugares de toma de decisiones, la demonización de los feminismos.


La defensa de sus propios intereses y la de su mantenimiento, antes que los intereses de los más empobrecidos y empobrecidas desde una perspectiva de la justicia.”


Pepa Torres Pérez 

jueves, 13 de julio de 2023

Ética, humanidad…

 


“Lo central y concluyente de la religión no es la fe, sino la ética. Con lo cual no pretendo decir que la fe se opone a la ética. Lo que quiero afirmar es que la ética es la realización fundamental y definitiva de la fe. 

Como afirmo igualmente que lo determinante de la religión (tal como la presenta el Evangelio) no es lo sagrado, sino lo profano. Y por eso también, lo determinante de la religión de Jesús no es lo religioso, sino lo laico.


En realidad, lo que tendría que haber hecho la iglesia es tener la libertad, el coraje y la honestidad de presentar a Jesús como la realización plena de lo más profundamente humano, de lo plenamente humano, de lo mínimamente humano, de aquello que, por encima de culturas, tradiciones, costumbres y creencias religiosas, constituye el logro de los anhelos de humanidad y de ultimidad que todos llevamos inscritos en lo más básico de nuestro ser.”


José Mª Castillo

domingo, 9 de julio de 2023

Plena humanidad de las mujeres…




“El principio crítico de la teología feminista consiste en el principio de la humanidad plena de las mujeres. Todo lo que niega, empequeñece o distorsiona la plena humanidad de las mujeres es valorado, por tanto, como no redentor. 


Desde el punto de vista teológico, hay que pensar que todo lo que niega o empequeñece la plena humanidad de las mujeres no puede ser considerado reflejo divino ni auténtica relación con lo divino, ni reflejo de la verdadera naturaleza de las cosas, ni mensaje u obra de un auténtico redentor o de una comunidad de redención.


Ese principio negativo implica también un principio positivo: lo que promueve la plena humanidad de las mujeres viene de Dios, refleja una verdadera relación con lo divino, constituye la plena naturaleza de las cosas, el auténtico mensaje de redención y la misión de la comunidad redentora.”


Rosemary Radford Reuther 


jueves, 6 de julio de 2023

El lenguaje sobre Dios…



 “En su discurso sobre Dios, el patriarcado pierde la trascendencia de Dios. Si a Dios se le nombra solo con un “él”, se lo está pensando en una manera demasiado restringida. Mientras se utilice un lenguaje que ignora a la mitad de la humanidad, no se logrará decir de veras lo que en realidad debería expresarse. 

El intento de legitimar teológicamente el sojuzgamiento de la mujer, mediante el alegato de que su subordinación estaría inscrita en el orden de la creación, ha sido uno de los mayores obstáculos en el largo camino de la humanización del ser humano.


Es posible observar la interdependencia que existe entre la imagen patriarcal de Dios y las posiciones masculinas de poder en la iglesia y en la sociedad, en todo lugar donde se sacude uno de estos dos pilares: el Dios-Padre o el poder masculino.


Dios aprisionado por un determinado lenguaje,  definido a través de determinadas aseveraciones, conocido bajo nombres que han sido establecidos por determinadas formas socioculturales de poder, no es Dios, sino que se transforma en una ideología religiosa.”


Dorothee Sölle

lunes, 3 de julio de 2023

Religión y espiritualidad…

 


“Podemos considerar la religión como el “mapa, y la espiritualidad como el “territorio”; o en otra imagen clásica, la religión es la “copa”, mientras la espiritualidad es el “vino”. 

Mientras se percibe así, no hay ningún problema. Religión y espiritualidad no están identificadas, pero tampoco tienen por qué estar reñidas. El problema llega cuando las religiones  se olvidan de que son solo una construcción humana que busca “canalizar” el Anhelo, un medio al servicio de lo que somos. 

Cuando eso ocurre, la religión, en lugar de unir, separa y excluye. 


La espiritualidad, por el contrario, es siempre inclusiva, por una razón muy simple: porque constituye nada menos que el territorio de nuestra “identidad compartida”, más allá de los “mapas” que utilicemos. Esto explica también que pueda existir legítimamente una “espiritualidad religiosa”, al lado de una “espiritualidad laica” (Marià Corbí) o una “espiritualidad atea” (André Comte-Sponville).


En mi opinión, las religiones están llamadas a vivirse como “servidoras” de la vida de las personas y de la espiritualidad.”


Enrique Martínez Lozano