Nuestros mejores deseos, para el Año Nuevo, a todas las personas que visitan este blog
“Según la tradición cristiana, el Hijo de Dios nace en Belén, donde menos se esperaría: en la población más pequeña, la más olvidada. Claro que Dios sigue naciendo hoy donde nadie lo imaginaría, pero no sólo socialmente (en los barrios marginados, en el exilio...), sino también donde menos lo esperaríamos de nuestro corazón.
La gente de Belén no recibe a la sagrada Familia: no quieren problemas, están en su seguridad, confortablemente instalados. Nosotros somos como esas gentes cuando cerramos la puerta a las novedades, cuando nos agarramos a las tradiciones y las fosilizamos en lugar de recrearlas. El mundo se resiste al nacimiento de lo Nuevo. Meditar es tener el coraje de abrirse a lo naciente.
Cristo nace en el pueblo judío, pero quienes primero le reconocen y adoran no son sus compatriotas, sino los extranjeros. Me pregunto si en la Iglesia católica de hoy no necesitaremos de la luz de los paganos, de los de fuera, para entender el misterio de Cristo. Si no hemos domesticado a nuestro Maestro. Si no le hemos puesto el copy-right y nos creemos que es una propiedad privada, en lugar de patrimonio de la humanidad.
Navidad es una invitación a que Jesús nazca no sólo en la cuna de Belén, sino en la de nuestro corazón.
Una invitación, en fin, a acoger al forastero, al distinto, al que piensa diferente, al que es de otro partido, de otra clase social, de otra religión.”
Pablo d'Ors
“El Infinito de Dios está eternamente encarnado en tu estrecha finitud. También tú eres seno del Eterno. También en ti quiere y puede encarnarse Dios como en el vientre de María. Dios quiere tener quien ame, quien se ame, quien le ame, quien le encarne. Cree en ti, quiérete y ama. Celebra la Navidad.”
José Arregi
“Vivir bien yo mismo es mi primera y esencial contribución al bienestar de toda la humanidad y al cumplimiento del destino colectivo del hombre. Si yo no vivo felizmente, ¿cómo puedo ayudar a otros a ser felices, o libres, o a tener buen juicio?
Pero buscar la felicidad no es vivir felizmente. Quizás es más verdadero decir que uno encuentra la felicidad no buscándola. La sabiduría que nos enseña deliberadamente a refrenar nuestro deseo de felicidad nos hace capaces de descubrir que ya somos felices sin darnos cuenta de ello.”
Thomas Merton
“La puerta entre el control y la libertad está en la mente. Mi mente. Lo que pienso sobre la vida determina la forma en que la viviré. Cómo veo el mundo que me rodea es el mundo que encontraré a mi alrededor. La forma en que interactúo con los demás es la forma en que los demás también me tratarán. Puedo ser feliz, en otras palabras, si ser feliz me basta. La tarea es comenzar a confiar en mis propias decisiones, mis propias ideas, mis propios juicios hasta que sepa que es mejor no hacerlo.
Es la voluntad de ser alguien que no quiero ser, una copia al carbón de las personas que me rodean, lo que me niega la oportunidad de crecer y florecer, de convertirme y creer, de perseguir y producir lo mejor de mí. Si lo que me importa es lo que les importa a todos los que me rodean o no.”
Joan Chittister
“El relato evangélico que habla de la virginidad de María no tiene nada de original. El mito de la “madre virgen” recorre toda la antigüedad, desde Egipto hasta la India. Horus, en Egipto, nace de la virgen Isis (tras el anuncio que le hace Thaw); Attis, en Frigia, de la virgen Nama; Krishna, en la India, de la virgen Devaki; Dionisos, en Grecia, y Mitra, en Persia, de vírgenes innominadas… Por cierto, de prácticamente todos ellos se dice que nacieron un 25 de diciembre, en el solsticio de invierno –en el hemisferio Norte-, justo cuando el Sol vuelve a “nacer”, venciendo a la noche.
El mito reclama una lectura simbólica. Entendido literalmente, produce confusión o provoca rechazo en una cultura que, como la nuestra, ha superado la etapa mítica. Se comprende que la consciencia moderna vea irrisoria la afirmación de que una mujer puede ser madre sin dejar de ser virgen.
Trascendida la literalidad, la lectura simbólica orienta en una doble dirección: ¿qué puede significar el arquetipo de la “madre virgen”?
Por una parte, habla de una disponibilidad total. La “virginidad” es la desapropiación del yo (del ego), que permite que Dios (la Vida, el Misterio) pase a través de nosotros, de nuestra “forma” individual, como cauce o canal por el que se expresa. La virginidad tiene poco que ver con lo biológico; es, más bien, sinónimo de disponibilidad.
Por otra parte, la “maternidad virginal” es un recurso para afirmar que el ser humano está naciendo en permanencia de la divinidad. Para entenderlo mejor, es necesario recordar que, en la antigüedad, pensaban que el hijo nacía exclusivamente de la “semilla” que el padre depositaba en el seno de la madre, el cual servía únicamente de receptáculo. En tal contexto, afirmar que en el embarazo no había existido intervención del hombre, equivalía a decir que el padre de la criatura era únicamente Dios mismo (o el Espíritu).
De ese modo, el símbolo de la “madre virgen” habla -no puede ser de otro modo- de cada ser humano. Crecemos en comprensión cuando reconocemos que en cada instante -en permanencia- estamos “naciendo” del Fondo que nos constituye y cuando nos vamos liberando de la falsa identificación con el yo.”
Enrique Martínez Lozano
“Voy a pedirles a todos que permanezcan de pie y que se den la mano por un momento. Pero primero caigamos en la cuenta de que estamos tratando de crear un nuevo lenguaje de oración, y este nuevo lenguaje ha de brotar de algo que trascienda todas nuestras tradiciones y surja al exterior a través de la mediación del amor. Ha llegado el momento de separarnos, conscientes del amor que nos une, a pesar de las divergencias reales y las fricciones emocionales... Las cosas que están en la superficie son nada; lo que está en lo profundo es lo real. Somos criaturas del amor.”
Thomas Merton
“Hubo un tiempo
en el que rechazaba a mi prójimo
si su Fe no era la mía.
Ahora mi corazón es capaz
de adoptar todas las formas:
es un prado para las gacelas
y un claustro para los monjes cristianos,
templo para los ídolos
y la Kaaba para los peregrinos,
es recipiente para las tablas de la Torá
y los versos del Corán.
Porque mi religión es el amor.
Da igual a dónde vaya la caravana del amor,
su camino es la senda de mi fe.”
Ibn Arabi
“Iniciamos de nuevo un tiempo anterior a la navidad. Algo, alguien va a venir, va a llegar; en estas semanas: Va a llegarnos la luz. Nuestro corazón se dispone a esperar.
La Navidad nos puede traer esto y mucho más, porque nos trae la luz y la fuerza de vida. Jesús, nacido en nuestros corazones, nos hace portadores de amor, de vida, de justicia, de paz. Vivamos este tiempo, preñados y preñadas de esperanza. Un adviento vivido de cara hacia esa LUZ que nos llega, se convertirá siempre en una Navidad cargada de sentido espiritual.”
Carmiña Navia
“La salvación del hombre no significa que deba despojarse de todo cuanto es humano, que deba descartar su razón, su amor a la belleza, su deseo de amistad, su necesidad de afecto humano, su confianza en la protección, el orden y la justicia en la sociedad, su necesidad de trabajar, comer y dormir.
Un cristianismo que menosprecie estas necesidades fundamentales del ser humano no es realmente digno de tal nombre.
No existe auténtica santidad sin esta dimensión de preocupación humana y social. No basta con entregar donativos deducibles de los impuestos a distintas "entidades caritativas". Estamos obligados a tomar parte activa en la solución de problemas urgentes que afectan globalmente a nuestra sociedad y a nuestro mundo.”
Thomas Merton
“Es obvio que la Iglesia no fue fundada por Jesús, en el sentido de que no se basa en decretos explícitos, fundacionales y suyos, con los que habría previsto una nueva institución religiosa (ni mucho menos sus formas organizativas).
La Iglesia surge en la Historia a través de un proceso evolutivo. Quizá para el historiador (y desde luego para el teólogo) el problema no es si Jesús fundó la Iglesia, sino si la Iglesia está fundada en Jesús y en los valores que él promovió.
La valoración de los orígenes suele ser discutible, dispar y hasta opuesta. Al principio existía una gran pluralidad de grupos que reivindicaban la memoria de Jesús y que se extendieron con rapidez; sus contornos ideológicos eran imprecisos, poco institucionalizados, y a veces estaban en conflicto entre sí y dibujaban una situación muy compleja. Poco a poco hubo una línea que fue preponderando y se fue imponiendo hasta convertirse en la ortodoxia.
Se descubre la contingencia, la complejidad y la conflictividad que está en el origen de toda la institución. No trato de negar que una institución, en nuestro caso la Iglesia, pueda darse una normatividad; lo que afirmo es la historicidad de la institución tanto en sus elementos conceptuales como en sus elementos organizativos. Por consiguiente, habrá que afrontar a esa institución con flexibilidad, y habrá que tener una disposición para adaptarla a las nuevas situaciones y a las nuevas culturas que vayan surgiendo en el curso de la Historia.”
Rafael Aguirre Monasterio
“Una de las primeras cosas esenciales de la soledad interior de la que hablo es que consiste en la realización de una fe en la que el ser humano se hace responsable de su vida interior.
Se enfrenta a todo su misterio, en presencia del Dios invisible. Y toma sobre sí la tarea solitaria, incomunicable y apenas comprensible de seguir su camino a través de la oscuridad de su propio misterio hasta descubrir que ese misterio y el misterio de Dios emergen de una misma realidad, que es la realidad única...
Las palabras de Dios... tienen el poder de señalar el camino en la oscuridad. Tienen también el poder de iluminar esa oscuridad. Pero lo hacen perdiendo su forma de palabras y convirtiéndose, no en pensamientos, no en cosas, sino en el indecible latido de un corazón dentro del corazón de nuestra vida.”
Thomas Merton