domingo, 31 de diciembre de 2023
jueves, 28 de diciembre de 2023
Creer en Jesús…
“Creer en Jesús significa contar con una fuerza que nos sostiene mientras creemos naufragar; con una voz que nos pregunta quiénes somos cuando hemos dejado de entendernos a nosotros mismos; con un poder que nos protege y nos permite dejar de responder a la violencia con violencia; con unos ojos que nos miran bondadosa y comprensivamente, con tristeza, pero también con alegría, la alegría de saber que bajo su mirada, y al margen de lo que haya pasado, nos atreveremos a mirarnos de nuevo a los ojos. Creer en Jesús es contar con que somos depositarios de una confianza que nos proporciona la fuerza que necesitamos para volver a creer en nosotros mismos.”
Eugen Drewermann
domingo, 24 de diciembre de 2023
miércoles, 20 de diciembre de 2023
La salvación…
“Decir “salvación” es decir plenitud. Plenitud que es, a la vez, la mayor aspiración humana y la inequívoca voluntad De Dios.
Salvación como plenitud significa hablar de una salvación que abarca a toda la persona y a todas las personas.
Salvarse es vivir, o mejor aún, ser. Sin dicotomías ni dualismos, porque la realidad es indivisible. Y, al ser, reconocemos que somos en Dios. Al ser, nos reconocemos en unidad con todo. Dicho de otro modo, situarnos en dimensión divina es, como tanto insistía Jesús, situarnos en dimensión fraterna. Por eso, cuando amamos, estamos viviendo, incluso sin saberlo, la salvación.
¿Qué es pues la salvación? Vivir lo que somos, integrando todas las dimensiones del ser humano: la corporalidad y su prolongación en la naturaleza y el entorno ecológico; la dimensión psicológica y social, espiritual y utópica de la persona.”
Enrique Martínez Lozano
sábado, 16 de diciembre de 2023
Experimentar a Dios…
“La búsqueda de la experiencia de Dios constituye el centro mismo de la fe viva y personal y el contenido principal de toda teología, con independencia de sus tendencias y corrientes.
Experimentar a Dios no es pensar sobre Dios, sino sentir a Dios con todo nuestro ser.
Para encontrarnos con el Dios vivo y verdadero a quien poder entregar el corazón necesitamos negar a aquel Dios construido por el imaginario religioso y atrapado en las redes de la doctrina.
Después de habernos sumergido en Dios y haber sentido cómo nace de dentro mismo de nuestro corazón, podremos libremente reasumir las imágenes y las doctrinas, las cuales, una vez desprendidas de su pretensión de definir a Dios, se transfiguran en metáforas con las que nos acercamos al Misterio para no resultar abrasados por este.
Aun sin un nombre adecuado, Dios arde en nuestro corazón e ilumina nuestra vida. Entonces no necesitamos ya creer en Dios. Simplemente, sabemos de su existencia porque lo experimentamos.”
Leonardo Boff
domingo, 10 de diciembre de 2023
La metáfora del camino…
“El camino es una metáfora universal para referirnos a nuestra existencia, constante y “obligado” caminar, incluso a pesar nuestro. En cierto modo, podría decirse que estamos “obligados” a caminar, de la misma manera que estamos “obligados” a ser libres. No salimos nunca de la paradoja.
En otros momentos de la historia, los humanos creyeron que se trataba de un camino hacia “algo” o “Alguien” fuera: el nivel mítico de consciencia no puede imaginarlo de otro modo, por cuanto creía en otro mundo paralelo habitado por dioses. Así, la vida se entendía como un camino hacia Dios (hacia el cielo) o incluso, como en la tradición bíblica, se hablaba de Dios que caminaba hacia nosotros. Así hay que entender el texto que se lee hoy, en la cita de Isaías con la que Marcos inicia su evangelio: “Preparad el camino al Señor”.
Las tradiciones sapienciales y espirituales, sin embargo, siempre han entendido que el camino del ser humano es un “camino sin camino”, por cuanto la meta a la que habría que llegar no se halla lejos, ni fuera, ni en el futuro. Somos ya eso que andamos buscando. Se trata, en consecuencia, no de perseguir algo externo, sino sencillamente de caer en la cuenta de lo que ya somos. No hay que alcanzar algo; solo hay que reconocerlo.
Es cierto que todo empieza por la búsqueda, que nace, no solo de la necesidad, sino también del anhelo profundo que nos habita. Necesitamos cosas que nos llenen, pero anhelamos también aquello que trasciende el mundo de los objetos. El ser humano es un buscador desde el inicio mismo de su existencia.
En un primer momento, se volcará hacia fuera, pensando que así encontrará aquello que lo sacie. Con el pasar de los años y tras varias crisis y frustraciones padecidas, tal vez dirija la mirada hacia su interior y llegue un momento en que se haga consciente de que no hay nada que buscar, porque ya es, en su dimensión profunda, todo aquello que anhelaba.”
Enrique Martínez Lozano
miércoles, 6 de diciembre de 2023
Bienaventuranzas de Adviento…
“Felices quienes siguen confiando, a pesar de las muchas circunstancias adversas de la vida.
Felices quienes tratan de allanar todos los senderos: odios, marginaciones, discordias, enfrentamientos, injusticias.
Felices quienes bajan de sus cielos particulares para ofrecer esperanza y anticipar el futuro, con una sonrisa en los labios y con mucha ternura en el corazón.
Felices quienes aguardan, contemplan, escuchan, están pendientes de recibir una señal, y cuando llega el momento decisivo, dicen: sí, quiero, adelante, sea, en marcha...
Felices quienes denuncian y anuncian con su propia vida y no sólo con meras palabras.
Felices quienes rellenan los baches, abren caminos, abajan las cimas, para que la existencia sea para todos más humana.
Felices quienes acarician la rosa, acercan la primavera, regalan su amistad y reparten ilusión a manos llenas con su ejemplo y sus obras.
Felices quienes cantan al levantarse, quienes proclaman que siempre hay un camino abierto a la esperanza, diciendo: "No tengáis miedo, estad alegres. Dios es como una madre, como un padre bueno que no castiga nunca, sino que nos acompaña y nos alienta, pues únicamente desea nuestra alegría y nuestra felicidad.”
Miguel Ángel Mesa Bouzas
domingo, 3 de diciembre de 2023
Adviento, descanso consciente apoyado en la confianza…
“Algunas parábolas, probablemente por influjo de los responsables de las primeras comunidades, acabaron tomando un tono, no ya solo moralizante, sino incluso amenazador: el “dueño de la casa” podría aparecer en el momento menos pensado, dispuesto a castigar el menor descuido.
Es una pena, porque el tono moralizante y amenazador, no solo desvirtúa la sabiduría que la parábola contiene, sino que hace que sea desechada por una mente adulta.
La sabiduría se mueve en otra dirección: no hay que “velar” para que no nos castiguen, sino para vivir cada vez más en plenitud, es decir, en coherencia con lo que realmente somos.
Velar significa estar despierto, por contraposición al sueño, que es sinónimo de despiste, ignorancia y confusión, que acaban en sufrimiento. Así entendida, la parábola plantea esta cuestión: ¿quieres vivir despierto, consciente de quien eres, acogiendo la vida y permitiendo que la vida se viva en ti, o prefieres seguir sobreviviendo en la superficie, a merced de lo que suceda, ignorante de tu referencia interna o brújula interior?
Pues bien, lo que marca la diferencia entre vivir despierto o sobrevivir adormilado es la atención: eso significa la invitación a “velar”. Atención no es tensión, como alguien parece entenderla, sino todo lo contrario: descanso consciente apoyado en la confianza.
Vivir en la atención (la única manera de vivir con gusto y sentido) significa vivir en presente. Desde ahí, podemos recordar el pasado e incluso preparar el futuro, utilizar la mente (como una herramienta) cuando la necesitamos y comprometernos en procesos de cambio individual o colectivo. Pero nada de eso tiene por qué sacarnos del presente y, en último término, de la presencia que somos.
Vivir en la atención significa vivir en conexión con nuestra verdadera identidad, en ese “lugar” donde, más allá de los movimientos mentales y emocionales, experimentamos de manera estable la paz y la vida.”
Enrique Martínez Lozano
jueves, 30 de noviembre de 2023
En tiempos oscuros…
“En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para arriesgarnos a volar en la noche como los murciélagos.
En tiempos oscuros, seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día.
En tiempos oscuros seamos lo suficientemente valientes como para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos.
En tiempos oscuros seamos lo suficientemente maduros como para saber que podemos ser compatriotas y contemporáneos de todos los que tienen voluntad de belleza y voluntad de justicia, porque no creemos en la fronteras de los mapas ni del tiempo.
En tiempos oscuros, seamos lo suficientemente tercos para seguir creyendo contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena.
En tiempos oscuros seamos lo suficientemente locos como para ser llamados locos.
En tiempos oscuros seamos lo suficientemente inteligentes como para ser desobedientes cuando recibimos órdenes contradictorias con nuestra conciencia o contra nuestro sentido común.”
Eduardo Galeano
jueves, 23 de noviembre de 2023
Cuando la religión se absolutiza…
“Somos herederos de un pasado en el que espiritualidad y religión se vivían fundidas y confundidas. La religión era (en muchos lugares del mundo, es) una institución tan poderosa que terminó acaparando y controlando todo lo espiritual. El motivo es simple: había constituido el vehículo transportador, la forma histórica en la que aparecía condensada la dimensión espiritual del ser humano. Lo que ocurrió, finalmente, fue que esa forma acabó apropiándose del contenido.
Este proceso produjo, inevitablemente, serias consecuencias, entre las que es necesario destacar dos, que llegan hasta nosotros: la absolutización de la religión y la generación consiguiente de un extendido clima de recelo, cuando no de hostilidad y rechazo, hacia todo lo que sonara a espiritualidad.
La absolutización de la religión no es difícil de entender. Al definirse a sí misma por su referencia a lo divino, se ha presentado como una realidad perteneciente a aquel mismo ámbito absoluto de la divinidad: era, como dios, intocable. De ese modo, se dotaba de un “manto sagrado”, con el que parecía quedar a salvo de cualquier crítica. Y se sentaban las bases de su potencial peligrosidad: quien discrepaba de ella, atraía sobre sí la condena y el castigo de los dioses, que sus propios fieles se encargaban de materializar.”
Enrique Martínez Lozano
domingo, 19 de noviembre de 2023
El desengaño de la sinodalidad: mucho ruido y ningún cambio…
“Están siendo días de crudo invierno para quienes atisbaban signos primaverales de reforma en la institución eclesial católica.
El sábado 28 de octubre se hizo pública la síntesis de la primera fase del “Sínodo sobre la sinodalidad” de la Iglesia Católica, el cuarto en los 10 años de este papado. Se esperaban propuestas revolucionarias que podrían suponer un paso decisivo hacia la derogación del clericalismo machista y de la homofobia instalada en la institución eclesial católica.
Tanto mayor ha sido el desengaño. En la síntesis de 37 páginas, no encontramos ni una palabra sobre el acceso de la mujer al poder sacerdotal propio del clero masculino; justo se pide que se “siga investigando” sobre la oportunidad de un diaconado femenino, que en cualquier caso sería un diaconado de mera función, privado de la ordenación diaconal reservada a varones. Tampoco encontramos mención alguna sobre la bendición de los matrimonios homosexuales, ¡cuánto menos sobre su carácter sacramental! No solo no se pide que su amor sea reconocido como sacramento del Amor, sino que ni siquiera se propone que sea bendecido. Es muy duro. Gélido invierno. En cuanto a una posible dispensa del celibato obligatorio de los sacerdotes “en contextos especiales”, solo se dice que necesita “una reflexión más profunda”. Y no se ha sugerido ningún paso adelante en lo que respecta a la readmisión de los curas casados al ministerio sacerdotal.
Sínodo significa “caminar en común”, pero tras dos años nada se ha avanzado, a no ser que llamemos avance a hablar sobre la sinodalidad. Pero ¿merecía la pena tanto derroche de palabra y de dinero, tantas expectativas creadas para seguir donde estábamos?..”
José Arregi
lunes, 13 de noviembre de 2023
La hondura de lo cotidiano…
“La vida es un constante adviento que nos pide estar preparados y preparadas para acoger la novedad de Dios en cada momento y situación. La pregunta religiosa fundamental no es tanto ¿dónde está Dios? sino ¿cómo está Dios?.
A veces irrumpe como grito empeñado en hacernos despertar de nuestras somnolencias cómplices, empujándonos a salir de nuestras zonas de confort ante la injusticia, y el olvido de los otros. Otras lo hace con la suavidad de una caricia que nos sana y nos capacita para ser cauces de consuelo y liberación en las heridas del corazón del mundo y de la historia, a poner en el centro la vida, la alegría y la esperanza en medio de tanto destrozo del que estamos siendo contemporáneos.
Un Dios que no soluciona nada mágicamente, pero nos sostiene en todo y nos lanza siempre guiños desde el abajo y el adentro de la historia.
Nos desafía a vivir con atención plena y desde la hondura de lo cotidiano.”
Pepa Torres
jueves, 9 de noviembre de 2023
Deja hablar al corazón…
“A veces la vida se hace poema y nos invita:
Esther Fernández Lorente












