jueves, 26 de mayo de 2022

Carácter simbólico de los sacramentos…



 “La doctrina tradicional acentúa con fuerza que los sacramentos constituyen lo más propio de nuestra fe. Pero en realidad no son tan importantes como se cree. Están en el nivel de los signos rituales. Y los signos no son lo existencial ni lo vital. Lo que hacen es sólo volver consciente algo vital. A ello se agrega que los signos están indicando constantemente otra cosa, los signos sacramentales indican una realidad más profunda o más alta.

Lamentablemente, los sacramentos, en la mayoría de los casos, se han degradado hasta el punto de no ser más que rituales, sociológicamente importantes para que los grupos católicos se junten entre sí y proyecten algún perfil público. Hasta ahí estaría bien, mientras no se los entienda como intervenciones mágicas. Aun en los casos en que el rito sacramental ha guardado un contenido religioso valedero, sin deslizarse todavía hacia lo mágico, el sacramento es experimentado más bien como una señal que debe poner en movimiento al mundo de arriba, el otro mundo, y no como una acción simbólica. Pues su valor significativo se ha vuelto demasiado pobre.


Para poder vivenciarlos como auténticos y creativos signos de lo divino, habría que dejar de dividir la realidad única en dos mundos. Las acciones humanas pueden aparecer como revelaciones de la acción creadora de Dios sólo si se mira al cosmos y al ser humano como visibilidad de la inabarcable realidad original divina. Hacen faltan ojos que miren así.


La supuesta importancia de los sacramentos se origina en último término en la forma premoderna de representarse la fe. La modernidad creyente ha saldado ya sus cuentas con aquélla: se acabó con las intervenciones desde otro mundo que respondan a una señal o a una súplica a partir del nuestro. Los misterios son importantes y portadores de salud sólo en cuanto mysteria, es decir, como acciones simbólicas que vinculen a los seres humanos con la riqueza de la “Ultimidad”, solamente mediante la fuerza evocadora y creativa de los símbolos. Pero esta sensibilidad frente a los símbolos se ha vuelto una hierba difícil de encontrar, por culpa de una manera de pensar puramente objetivista.”


Roger Lenaers